Titulización:
Evolución y tendencias

Titulización: Evolución y tendencias

Por Rosa Mateus, Directora del CISI en España   |  Fotografía: Istock

La titulización, que tuvo su auge en los años anteriores a la crisis y perdió su lustre en la década siguiente, da signos de reavivarse como opción válida de cara al futuro

El pasado 7 de febrero asistí a la conferencia de la AFME en Madrid y me pareció tan interesante la evolución de la titulización, que he decidido escribir una notas de actualización y refresco.

El fenómeno de la titulización alcanzó un gran protagonismo en España en las décadas previas a la crisis y contribuyó de forma notable a la expansión del crédito, particularmente al crecimiento de la financiación en la economía nacional. La titulización consiste en la conversión de un activo, especialmente un préstamo, en valores negociables, generalmente con el propósito de obtener efectivo mediante la venta a otros inversores.

En nuestro país, la titulización se articula mediante la constitución de un fondo de titulización que adquiere del originador los créditos titulizados y, a su vez, emite bonos de titulización, con cuyo precio de emisión satisface al originador el precio por la cesión de aquellos.

La titulización se ha regulado en España desde principios de los años noventa. En 2015 entró en vigor un nuevo régimen legal para las transacciones de titulización tradicionales y sintéticas (Ley 5/2015 sobre la promoción de la financiación empresarial; Ley de financiación de empresas). Sin embargo, esta nueva ley sigue las características principales de la legislación anterior y no introdujo una reforma legal radical. El nuevo reglamento europeo que define las titulizaciones simples, transparentes y normalizadas (STS), es de aplicación local desde el 1 de enero de 2019.

La mayor parte del volumen de originación en el mercado español de titulización proviene de las entidades de crédito, aunque las empresas de otros sectores se benefician de un flujo de fondos estable y seguro. Hay un crecimiento en las estructuras sofisticadas, incluidas las sintéticas, especialmente las que involucran fondos privados.

El pasado 7 de febrero asistí a la conferencia de la AFME en Madrid y me pareció tan interesante la evolución de la titulización, que he decidido escribir una notas de actualización y refresco.

El fenómeno de la titulización alcanzó un gran protagonismo en España en las décadas previas a la crisis y contribuyó de forma notable a la expansión del crédito, particularmente al crecimiento de la financiación en la economía nacional. La titulización consiste en la conversión de un activo, especialmente un préstamo, en valores negociables, generalmente con el propósito de obtener efectivo mediante la venta a otros inversores.

En nuestro país, la titulización se articula mediante la constitución de un fondo de titulización que adquiere del originador los créditos titulizados y, a su vez, emite bonos de titulización, con cuyo precio de emisión satisface al originador el precio por la cesión de aquellos.

La titulización se ha regulado en España desde principios de los años noventa. En 2015 entró en vigor un nuevo régimen legal para las transacciones de titulización tradicionales y sintéticas (Ley 5/2015 sobre la promoción de la financiación empresarial; Ley de financiación de empresas). Sin embargo, esta nueva ley sigue las características principales de la legislación anterior y no introdujo una reforma legal radical. El nuevo reglamento europeo que define las titulizaciones simples, transparentes y normalizadas (STS), es de aplicación local desde el 1 de enero de 2019.

La mayor parte del volumen de originación en el mercado español de titulización proviene de las entidades de crédito, aunque las empresas de otros sectores se benefician de un flujo de fondos estable y seguro. Hay un crecimiento en las estructuras sofisticadas, incluidas las sintéticas, especialmente las que involucran fondos privados

LA TITULIZACIÓN SINTÉTICA

Se trata de un instrumento de financiación estructurada que permite traspasar el riesgo de crédito de una cartera de activos sin que se produzca la venta de los mismos y sin que estos salgan del balance del originador, mediante la utilización de instrumentos diseñados para transferir total o parcialmente el riesgo de crédito de un determinado activo. Esta modalidad, por tanto, permite reducir el consumo de recursos propios, pero no tiene efecto en términos de liquidez para el originador.

A diferencia de la titulización tradicional, en la sintética lo que se cede al fondo de titulización no son los derechos de crédito sino el riesgo de incumplimiento derivado de los derechos de crédito.

Tras una década de bajos volúmenes de emisión, la titulización de activos emerge como opción para diversificar la financiación, reactivar el crédito y distribuir el riesgo en el sistema financiero.

La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra desean reiniciar e impulsar la titulización en la UE, aunque haya sido estigmatizada, con razón o no, como uno de los principales contribuyentes a la crisis de 2008. El mercado europeo de titulización sigue siendo moderado y no ha recuperado la tracción para alcanzar los niveles vistos antes de la crisis. Parece que confluyen los factores que indican que el punto de inflexión que reactivará el sector llegará en 2019.

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Número 12
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