Inversiones con criterios ASG: ¿moda pasajera o macrotendencia?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

La demanda de inversión en empresas con criterios ASG aumenta año tras año gracias a la mayor conciencia medioambiental y social de los inversores.

Inversiones con criterios ASG: ¿moda pasajera o macrotendencia?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

La demanda de inversión en empresas con criterios ASG aumenta año tras año gracias a la mayor conciencia medioambiental y social de los inversores.

Inversiones con criterios ASG: ¿moda pasajera o macrotendencia?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

La demanda de inversión en empresas con criterios ASG aumenta año tras año gracias a la mayor conciencia medioambiental y social de los inversores.

Las inversiones con criterios ASG son clave para los clientes a los que presto servicio, dado que necesitan saber que su dinero se destina no solamente a obtener rentabilidad, sino que, además, esto se hace de manera que ayude al medio ambiente y que conlleve mejoras sociales, todo ello orquestado desde empresas con un buen gobierno corporativo, transparente y exento de escándalos.

Esta tendencia de la demanda de inversiones con criterios ASG empezó hace tiempo, en mi caso hace más de ocho años, cuando utilizábamos el FTSE4GOOD como referencia. Hoy casi todas las gestoras tienen herramientas específicas y en la actualidad es una exigencia fundamental de una parte importante de mis clientes. A menudo presento operaciones con estos requisitos, pero hay veces que son los clientes quienes nos sugieren otras. De hecho, tenemos el compromiso por escrito de actuar con estos criterios en algunas carteras de clientes.

En nuestras reuniones con los clientes se revisan las operaciones una a una y se indaga cómo la empresa cumple los requisitos ASG en profundidad. En algunos casos los propios clientes asisten a las juntas de accionistas para hacer preguntas sobre aspectos que no tienen claros. En este sentido, algunos de nuestros clientes se han unido a plataformas más amplias que se reúnen con las empresas, a las que reclaman actuaciones concretas para variar su estrategia y conducta. Por otra parte, cada vez miran más el impacto real de sus inversiones, mientras las gestoras aportan cada vez más información sobre todos estos aspectos.

No son los clientes jóvenes los que demandan estos requisitos, sino todos en general. La conciencia ética no va por edades, sino por personas responsables independientemente de su edad o creencia religiosa. Es una tendencia ya muy arraigada que ha venido para quedarse y creemos que cada vez tomará más protagonismo. Pensamos que dentro de poco tiempo las empresas no podrán ignorar estos requisitos si quieren conservar su base fundamental de inversores.

Nosotros planteamos a nuestros clientes las alternativas de inversión que consideramos van a ser más eficientes en el futuro. Dentro de ese proceso, pensamos que las inversiones con criterios ASG van a ser determinantes.

Creo que, aunque incipiente, comienza a haber una cierta demanda de este tipo de inversiones, fundamentalmente entre las personas más jóvenes. Pese a ello, hay que hacer un esfuerzo divulgativo para hacer ver a los inversores que aplicar estos criterios ASG es más eficiente —desde un punto de vista de rentabilidad-riesgo— que la inversión tradicional, debido principalmente al mejor control de los riesgos de estas compañías y de las actividades en que desarrollan su negocio.

Creo que el proceso de sensibilización ante los criterios ASG es un proceso que gradualmente irá impregnando toda la sociedad y que las empresas que antes se adapten a ellos serán capaces de ofrecer un valor añadido diferencial que se reflejará en sus cotizaciones.

Nuestros clientes exigen cada vez más que sus inversiones cumplan con los criterios ASG. Sus principios y valores son muy importantes para ellos. En muchas ocasiones están dispuestos a perder rentabilidad si con ello se aseguran de invertir en compañías que respeten el medio ambiente y sean socialmente responsables. En atl Capital, al ser más pequeños, podemos personalizar las carteras y adaptarlas proponiendo productos que estén alineados con los valores y principios de nuestros clientes.

Hemos notado un aumento de la demanda de este tipo de productos. Creo que nuestra sociedad en general y el tipo de cliente que acude a atl Capital se preocupan por lo que pasa en el mundo y quieren estar seguros de que su dinero se invierte en compañías que a su vez invierten en tener un impacto positivo. Los más inquietos en este aspecto son jóvenes, en torno a los cuarenta años y, por supuesto, las entidades religiosas.

No se trata de una moda: es el futuro. Los americanos nos llevan años de ventaja. También creo que nuestra industria tiene que homogeneizar los criterios ASG y trabajar en la transparencia. Queda mucho camino por recorrer. Es inspirador tener la capacidad de asesorar en este campo y dejar huella.

Una de mis señas de identidad de cara a mis clientes ha sido la búsqueda de una inversión socialmente responsable. Los clientes a los que asesoro son pioneros dentro de nuestro país, ya que juntos llevamos más de 20 años aplicando criterios ASG para sus inversiones. Personalmente creo que hacer inversiones en empresas que se preocupen por hacer las cosas bien y no solo por los resultados financieros es, además de ético, muy rentable.

Los clientes, aunque muy poco a poco, van demandando este tipo de inversiones. Una gran parte de las gestoras y bancos se han lanzado a la carrera para ofrecer a sus clientes productos de inversión que cumplen los criterios ASG. Sin embargo, es importante discriminar entre los productos que utilizan las inversiones con criterios socialmente responsables como si fuera un sello o reclamo publicitario y los que, además de buscar rentabilidad, realmente están enfocados a que el mundo sea un lugar mejor para todos.

No me cabe duda que las inversiones ASG están aquí para quedarse. No estamos hablando de una moda sino de una macrotendencia que involucra no solo a los inversores sino también a los consumidores, los empleados, los gobiernos, los reguladores… Aunque todavía representan un porcentaje muy pequeño en la cartera del inversor español medio, pienso que, según pasen los años, irá aumentando la conciencia social y todos utilizaremos criterios ASG a la hora de invertir. Espero que nuestros hijos no conciban una inversión si no es ética y socialmente responsable.

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Número 12
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