Criptoactivos, dinero electrónico
y las directivas EMD2 y PSD2

Criptoactivos, dinero electrónico
y las directivas EMD2 y PSD2

Criptoactivos, dinero electrónico y las directivas EMD2 y PSD2

Por Andrea Calvi y Alberto Prade, Abogados, Studio Legale Gattai, Minoli, Agostinelli & Partners   |   Fotografía: Istock

La Autoridad Bancaria Europea aclara el ámbito de aplicación de sus directivas relativas a los pagos con dinero electrónico

El 9 de enero de 2019, la Autoridad Bancaria Europea publicó un informe destinado a la Comisión Europea que analiza la normativa aplicable a los criptoactivos y que se ubica en un ámbito más amplio, compuesto también por el asesoramiento en ofertas monetarias iniciales y criptoactivos publicado por la ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) en la misma fecha.

Partiendo del supuesto de que no es posible identificar una definición única y completa de los criptoactivos —aunque las autoridades recuperen, una vez más, la triple distinción entre el pago, la inversión y el token de utilidad, ya propuesta en otros contextos—, el principal objetivo del informe es comprender si se pueden aplicar a cualquiera de dichos bienes las directivas EMD2 (relativa a la puesta en marcha, funcionamiento y supervisión prudente de las actividades de las entidades de dinero electrónico) y PSD2 (relativa a los servicios de pago en el mercado interior).

Por lo que respecta al informe, la ABE define, en primer lugar, un criptoactivo como un bien que se basa principalmente en la criptografía y en una DLT, no emitido ni garantizado por una autoridad o un banco central, y que puede utilizarse como medio de intercambio o de inversión, o incluso para tener acceso a bienes y servicios.

Con referencia a la disciplina del EMD2, para comprender si un criptoactivo puede calificarse como dinero electrónico es necesario definir el alcance exacto de esta definición. En especial, en virtud del Artículo 2 de la Directiva, por dinero electrónico se entiende el valor monetario almacenado electrónicamente, incluyendo aquí el almacenamiento magnético, representado por un crédito ante el emisor que ha sido emitido después de recibir fondos para realizar operaciones de pago y que es aceptado por personas físicas y jurídicas diferentes del emisor de dinero electrónico.

Según la ABE, cinco órganos de vigilancia nacionales han señalado algunos casos en los que los criptoactivos examinados tenían las características del dinero electrónico, cuya emisión está reservada a entidades de dinero electrónico.

El 9 de enero de 2019, la Autoridad Bancaria Europea publicó un informe destinado a la Comisión Europea que analiza la normativa aplicable a los criptoactivos y que se ubica en un ámbito más amplio, compuesto también por el asesoramiento en ofertas monetarias iniciales y criptoactivos publicado por la ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) en la misma fecha.

Partiendo del supuesto de que no es posible identificar una definición única y completa de los criptoactivos —aunque las autoridades recuperen, una vez más, la triple distinción entre el pago, la inversión y el token de utilidad, ya propuesta en otros contextos—, el principal objetivo del informe es comprender si se pueden aplicar a cualquiera de dichos bienes las directivas EMD2 (relativa a la puesta en marcha, funcionamiento y supervisión prudente de las actividades de las entidades de dinero electrónico) y PSD2 (relativa a los servicios de pago en el mercado interior).

Por lo que respecta al informe, la ABE define, en primer lugar, un criptoactivo como un bien que se basa principalmente en la criptografía y en una DLT, no emitido ni garantizado por una autoridad o un banco central, y que puede utilizarse como medio de intercambio o de inversión, o incluso para tener acceso a bienes y servicios.

Con referencia a la disciplina del EMD2, para comprender si un criptoactivo puede calificarse como dinero electrónico es necesario definir el alcance exacto de esta definición. En especial, en virtud del Artículo 2 de la Directiva, por dinero electrónico se entiende el valor monetario almacenado electrónicamente, incluyendo aquí el almacenamiento magnético, representado por un crédito ante el emisor que ha sido emitido después de recibir fondos para realizar operaciones de pago y que es aceptado por personas físicas y jurídicas diferentes del emisor de dinero electrónico.

Según la ABE, cinco órganos de vigilancia nacionales han señalado algunos casos en los que los criptoactivos examinados tenían las características del dinero electrónico, cuya emisión está reservada a entidades de dinero electrónico.

En uno de estos casos, por ejemplo, una empresa Alfa había creado un sistema de pago en Blockchain al que podían acceder al mismo tiempo vendedores y consumidores. La empresa Alfa había explicado que el token emitido era considerado como un medio de pago dentro de la red y que había sido emitido después de pagar una cantidad de dinero (por ejemplo, 1 euro = 1 token). En este caso, las autoridades locales habían evaluado el token como dinero electrónico, ya que (i) está almacenado electrónicamente, (ii) tiene un valor monetario, (iii) representa un derecho ante el emisor, (iv) es emitido después de pagar una cantidad de dinero, (v) es emitido con el fin de realizar operaciones de pago y (vi) es aceptado por personas distintas del emisor. En tales casos, la ABE concluye que la emisión de criptoactivos se reserva a entidades de dinero electrónico autorizadas.

Además, la ABE aclara que, aunque por sí mismos los criptoactivos entrarían en la definición de «fondos» según la PSD2 (billetes y monedas, dinero escritural o dinero electrónico), hay algunos casos en que dicho bien es calificable como dinero electrónico. De ello se desprende que, en el caso de que una sociedad pretenda prestar, a través de una DLT, un servicio de pago —por ejemplo, la realización de operaciones de pago o la emisión de instrumentos de pago— a través de un criptoactivo calificable como dinero electrónico, dicha actividad entrará en el ámbito de aplicación de la PSD2.

Para concluir, se puede señalar que los criptoactivos son bienes no atribuibles a una categoría en particular. Por lo tanto, resulta importante la autoridad interpretativa de los órganos de vigilancia, no solamente para ayudar a desentrañar dudas, sino también para llevar a cabo, según se desea, una interpretación uniforme por parte de las autoridades nacionales en todos los Estados miembros de la Unión Europea.

Andrea Calvi como socio y Alberto Prade como asociado son miembros del Departamento de Reglamento Financiero del bufete Studio Legale Gattai, Minoli, Agostinelli & Partners, así como miembros del Grupo de Trabajo para Fintech incorporado dentro del estudio en colaboración con los Departamentos de Finanza Estructurada, IP/TI, protección de datos y corporativa.

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Número 12
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