Activos líquidos vs. activos ilíquidos

Activos líquidos vs. activos ilíquidos

Por Rosa Mateus | Country Head, Directora del CISI en España Chartered Institute for Securities & Investment  |  Fotografía: Istock

En los últimos 10 años, los mercados más tradicionales, como los de renta fija y renta variable, han vivido un auge ascendente de cuya continuidad dudan ya muchos expertos. El reto actual consiste en conseguir generar valor añadido en un contexto de alta volatilidad y bajos tipos de interés, a través de alternativas de inversión del estilo de los hedge funds, activos inmobiliarios e inversión de capital riesgo. Dicha inversión reduce la liquidez en aras de la rentabilidad.

En los últimos 10 años, los mercados más tradicionales, como los de renta fija y renta variable, han vivido un auge ascendente de cuya continuidad dudan ya muchos expertos. El reto actual consiste en conseguir generar valor añadido en un contexto de alta volatilidad y bajos tipos de interés, a través de alternativas de inversión del estilo de los hedge funds, activos inmobiliarios e inversión de capital riesgo. Dicha inversión reduce la liquidez en aras de la rentabilidad.

Realmente, hoy día, prácticamente todos los activos son líquidos, pero hay diferentes grados de liquidez.

Es importante subrayar que hace falta mucha formación y recorrer el camino juntamente con los inversores individuales y banca privada, y ayudarles con los procesos de formación. El inversor español ve con cierta reluctancia el vehículo ilíquido, al pensar en inversiones de ocho y diez años durante los que no tendrá la liquidez que ofrece el fondo de inversión tradicional. Conviene dejar claro que son activos muy ágiles y que el gestor no necesita toda la aportación el primer día, sino que el inversor puede realizar aportaciones de capital muy paulatinas en el tiempo, y lo mismo ocurre con las devoluciones. Lo que se tiene es un capital trabajando con diferentes fuentes. Esta es una gran ventaja cuando viene una crisis, ya que un gestor en un activo no cotizado tiene la capacidad de posponer su decisión de venta, mientras que en el caso de muchos de los activos líquidos, el gestor tiene que vender porque hay reembolsos y debe hacer frente a ellos, produciéndose una cascada de ventas.

«Para los clientes más sofisticados, los expertos recomiendan tener un 10% de la cartera en activos ilíquidos, como compañías no cotizadas o inmuebles»

Los activos inmobiliarios y los fondos de retorno absoluto ganan indudable protagonismo. En general, la tendencia es la creencia de que la olsa tiene mayor potencial que la renta fija. Se aconseja tener entre un 40% y un 45% en renta variable. En cuanto a los bonos, la mayoría descarta invertir en deuda soberana europea y de países emergentes. Suben con fuerza los bonos ligados a la inflación, los fondos conservadores de retorno absoluto e incluso la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, que están ofreciendo un 3% de retorno a un plazo de 10 años. Para los clientes más sofisticados, los expertos recomiendan tener un 10% de la cartera en activos ilíquidos, como compañías no cotizadas o inmuebles.
En general, se insta a los inversores a mantener una perspectiva de medio plazo tratando de que no les afecte en demasía el ruido de corto plazo. Y jugar con ambos tipos de activos de manera complementaria.

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Número 12
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