Por activa o por pasiva

Máxima diversificación: menos riesgo y más rentabilidad

Por activa o por pasiva

Máxima diversificación: menos riesgo y más rentabilidad

Por Giorgio Semenzato, CEO de Finizens   |  Fotografía: Istock

El inversor gana por partida doble: no solo ve crecer su
rentabilidad gracias a la diversificación y al menor riesgo,
sino que además las comisiones son más bajas.

Para las firmas especializadas en gestión pasiva, cada vez es más fácil difundir las virtudes de esta estrategia de inversión en un contexto tan competitivo como es la industria de gestión de activos en España.

Entre las principales ventajas que presenta la gestión pasiva se encuentra la diversificación que, dado que replica uno o varios índices de mercado, permite al inversor acceder a una enorme cesta de posiciones en fondos de las mayores empresas mundiales, bonos de los principales gobiernos y corporaciones, así como al mercado inmobiliario.

En general, esta estrategia de inversión ofrece más diversificación, un aspecto de máxima importancia para cualquier inversor ya que contribuye a reducir la volatilidad a la que está expuesto su patrimonio. De este modo, el inversor gana por partida doble: no solo ve crecer su rentabilidad al disfrutar de una alta diversificación y por tanto menor riesgo, sino que además las comisiones son más bajas.

Para cuantificar los beneficios de la elevada diversificación que aporta la gestión pasiva, observemos los sucesos de los últimos meses en el mercado. Las tensiones comerciales entre EEUU y China han ido elevando la incertidumbre en los mercados internacionales, lo cual, junto con otros factores, ha tenido un impacto significativo en el rendimiento y la volatilidad de los inversores en prácticamente todo el planeta.

Analizando la volatilidad experimentada en el periodo que va desde el 1 de julio 2018 hasta el 30 de junio 2019 por distintos tipos de inversión de riesgo equivalente, observamos cómo la volatilidad experimentada por una inversión más diversificada (gestión pasiva) ha sido significativamente inferior a la sufrida por inversiones más concentradas (acciones individuales); en concreto, fue cinco veces menor. Esto implica que cuanto más diversificada sea una inversión, menor es la volatilidad que habrá de asumir el inversor.

Para las firmas especializadas en gestión pasiva, cada vez es más fácil difundir las virtudes de esta estrategia de inversión en un contexto tan competitivo como es la industria de gestión de activos en España.

Entre las principales ventajas que presenta la gestión pasiva se encuentra la diversificación que, dado que replica uno o varios índices de mercado, permite al inversor acceder a una enorme cesta de posiciones en fondos de las mayores empresas mundiales, bonos de los principales gobiernos y corporaciones, así como al mercado inmobiliario.

En general, esta estrategia de inversión ofrece más diversificación, un aspecto de máxima importancia para cualquier inversor ya que contribuye a reducir la volatilidad a la que está expuesto su patrimonio. De este modo, el inversor gana por partida doble: no solo ve crecer su rentabilidad al disfrutar de una alta diversificación y por tanto menor riesgo, sino que además las comisiones son más bajas.

Para cuantificar los beneficios de la elevada diversificación que aporta la gestión pasiva, observemos los sucesos de los últimos meses en el mercado. Las tensiones comerciales entre EEUU y China han ido elevando la incertidumbre en los mercados internacionales, lo cual, junto con otros factores, ha tenido un impacto significativo en el rendimiento y la volatilidad de los inversores en prácticamente todo el planeta.

Analizando la volatilidad experimentada en el periodo que va desde el 1 de julio 2018 hasta el 30 de junio 2019 por distintos tipos de inversión de riesgo equivalente, observamos cómo la volatilidad experimentada por una inversión más diversificada (gestión pasiva) ha sido significativamente inferior a la sufrida por inversiones más concentradas (acciones individuales); en concreto, fue cinco veces menor. Esto implica que cuanto más diversificada sea una inversión, menor es la volatilidad que habrá de asumir el inversor.

Por otra parte, si además de la volatilidad analizamos ­—como referencia para el riesgo asumido por los inversores— la caída máxima experimentada por esos valores, descubrimos que fue considerablemente superior para las tipologías de inversión menos diversificadas: para ser exactos, tres veces mayor. De esto deducimos que cuanto más diversificada sea una inversión, menor será el nivel de caídas que un inversor habrá de asumir.

Al mismo tiempo, la gestión pasiva no solo ofrece más diversificación y cobertura ante el riesgo, sino más rentabilidad por unidad de riesgo asumido por el inversor. Para medir esta otra ventaja de la gestión pasiva, utilizamos el indicador ratio de Sharpe, que mide la eficiencia de una inversión en términos del binomio rentabilidad-riesgo.

Como se puede observar, al presentar una ratio de Sharpe más elevada, la gestión pasiva demuestra ser considerablemente más eficiente que otros tipos de inversión menos diversificados, ya que produce más rentabilidad por unidad de riesgo asumido.

En conclusión, los datos de mercado reales demuestran cómo la mayor diversificación de la gestión pasiva aporta un doble beneficio al inversor: reduce su riesgo y al mismo tiempo mejora la rentabilidad.

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Número 12
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