¿Clientes
conservadores?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

Los retos de elaborar una cartera rentable
cuando los tipos son negativos.

¿Clientes conservadores?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

Los retos de elaborar una cartera rentable cuando los tipos son negativos.

¿Clientes conservadores?

Por Tania Pérez, Analista sénior, Citywire

Los retos de elaborar una cartera rentable cuando los tipos son negativos.

Ejercer como asesor financiero independiente en un entorno como el actual es una profesión que requiere tener los conocimientos y formación técnica necesarios para emitir recomendaciones. En especial, hay que contar con la convicción y principios personales de que tales consejos se trasladan al cliente de igual forma que lo aplicaríamos a nuestro propio patrimonio si nos encontráramos en las mismas circunstancias que la persona a quien estamos asesorando.

Los principales obstáculos que nos encontramos a la hora de trasladar este concepto son la omnipresencia de la banca, la creencia errónea de que el asesoramiento no independiente es gratuito, la falta de educación financiera y, sin duda, el entorno actual de mercados con un alto nivel de incertidumbre, inseguridad y miedo entre los inversores. Todo ello nos lleva a estar muy vigilantes sobre las carteras de nuestros clientes, posicionando a los más conservadores con un nivel de activos muy líquidos de entre un 60-70% y tratando de invitarles a destinar mínimos porcentajes a activos mixtos o incluso renta variable para, al menos, tratar de cubrir la inflación y preservar el capital.

La máxima dificultad con la que me encuentro es hacer que los clientes apliquen la racionalidad como parte del proceso de inversión sin dejarse influenciar por la parte emocional tanto en momentos de euforia como en momentos de fuertes correcciones.

Vivimos un momento histórico en el que el 25% de la renta fija mundial cotiza con rentabilidades negativas, nos encontramos ante el ciclo de crecimiento económico más largo en EEUU y los mercados de renta variable han tirado con fuerza en el 2019. Ante este escenario estamos aprovechando para incrementar los porcentajes de liquidez en nuestras carteras.

Parte de esta liquidez la estamos destinando a inversiones descorrelacionadas de las tradicionales y la otra parte la vamos a
destinar a invertir en activos —tanto fondos como ETF o valores— que compraremos cuando lleguen a unos niveles de valoración que nos parezcan atractivos para así implementar uno de los principios que nos inculcó Benjamin Graham: «el inversor inteligente es un realista que vende a optimistas y compra a pesimistas».

La mayoría de mis clientes tienen el origen de su fortuna en la empresa familiar. La principal dificultad estriba en crear la confianza suficiente para que accedan a invertir el ahorro de su familia en activos financieros, es decir, en intangibles. El porcentaje de las carteras de mis clientes en depósitos es nulo y el remanente en cuenta corriente es casi siempre menor al 5%.

Cuando explicas la rentabilidad potencial de las alternativas a la renta fija, frente al riesgo asumido, el cliente lo ve bastante claro. El problema está más bien en la limitación del riesgo por el perfil, pues en los cuestionarios se muestran conservadores y luego no puedes tener el peso en renta variable etc. que quisieras.

La principal dificultad que nos encontramos en el asesoramiento a los clientes es la explicación de la situación actual del mercado, en el que los bancos centrales han distorsionado el precio de los activos financieros, en el que el pasado no cuenta, en el que la rentabilidad libre de riesgo es negativa y en el que la obtención de rentabilidades implica asumir riesgos que a veces el cliente no es capaz de soportar. Para ello, la clasificación del cliente y el perfilado son fundamentales. Al final, nuestro trabajo consiste en que el cliente pueda dormir tranquilo porque el asesoramiento no le conduce a riesgos que no es capaz de asumir.

La liquidez a día de hoy es una parte muy sustancial de las carteras de nuestros clientes, ya que no queremos asumir un riesgo innecesario en sus carteras buscando rentabilidad en activos que sobrepasan sus limitaciones. Poco a poco y a base de trabajo con el cliente, de enseñarles y abrirles la mente, conseguimos encontrar activos que potencien el binomio rentabilidad-riesgo, intentando hacer carteras más resistentes. Dentro de esta categoría los activos alternativos han demostrado un comportamiento muy correlacionado con los mercados, lo cual lleva en muchos casos a la frustración tanto de los clientes como de los asesores.

La guerra comercial, el Brexit o la ralentización económica poco contribuyen a la toma de decisiones de inversión. No obstante, nosotros vemos oportunidades donde otros podrían ven dificultades.

En dicha tesitura, si bien la asignación estratégica de los activos se pondera en función del perfil individual del cliente, la liquidez, en forma de renta fija a corto plazo o bonos de alta calidad, se ha visto incrementada tanto para proteger al ultraconservador como para dotar de capital a quienes aprovecharán las caídas para entrar en el mercado.

Siempre que el perfil del inversor lo permite, nos gusta introducir renta variable como fórmula más segura y rentable en el largo plazo. Gracias a nuestro modelo boutique, empleamos buena parte del tiempo en formar al cliente, pues si entiende bien su inversión asumirá los riesgos con convicción y por ende obtendrá mejores resultados.

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Número 12
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