Riesgo secular:

así está cambiando el mundo

Por David Eiswert, Gestor de carteras de la estrategia Global Focused Growth Equity

En un mundo caracterizado por cambios importantes en diversos sectores, empresas y los propios mercados, ¿cómo pueden los inversores diferenciar entre los cambios que son cíclicos o determinar si se está produciendo un cambio estructural más profundo?

¿CAMBIOS A CORTO PLAZO O MOVIMIENTOS ESTRUCTURALES?

Las olas de disrupción que afectan a la economía y la sociedad no tienen precedentes en cuanto a tamaño y velocidad. Tratamos de detectar fuerzas seculares a largo plazo que actúen en los mercados.

Estas no deben confundirse con las oscilaciones cíclicas a corto plazo que pueden generar beneficios o pérdidas en un trimestre determinado, pero que nos dicen muy poco sobre el potencial de una empresa para crear riqueza a largo plazo para sus accionistas.

En el sector tecnológico en concreto, esa distinción puede ser especialmente importante en 2019, tras un fuerte auge cíclico del sector industrial en los años anteriores.

El mayor crecimiento global y los incentivos fiscales han permitido a las empresas aumentar su gasto en software, hardware y servicios. Sin embargo, estos factores son motores de crecimiento a corto plazo en general, no específicos de ningún comportamiento fundamental relacionado con una empresa.

EL PODER DE LAS FUERZAS SECULARES

Si miramos más allá de las oscilaciones cíclicas, creemos que la innovación ha liberado potentes fuerzas de mercado seculares cuyos efectos son más fuertes que el difícil entorno macroeconómico que perjudica a algunos sectores.

El riesgo secular es la aparición de una nueva fuerza competitiva, avance tecnológico, cambio en los hábitos de consumo o cambio normativo que es estructural y a largo plazo. Para las empresas en el lado equivocado del cambio, aquellas perjudicadas por la disrupción, el riesgo secular provoca unas menores tasas de crecimiento de los ingresos, una reducción de los márgenes o una compresión de los múltiplos de valoración. Esto no es algo cíclico ni una pérdida de cuota de mercado temporal, sino que es estructural. Creemos que en los próximos diez años el crecimiento de los ingresos, el crecimiento del beneficio por acción y el múltiplo de valoración de estas empresas afectadas por la disrupción serán inferiores a los de la última década. Según nuestro análisis, el riesgo secular afecta a aproximadamente el 31% del del mercado bursátil estadounidense, comparado con el 20% de hace dos años. Además, el 35% (comparado con el 24% de hace dos años) de los beneficios del S&P 500 se derivan de empresas que se enfrentan al riesgo secular.*

Esto indica la ubicuidad de la disrupción y el ritmo al que las fuerzas disruptivas impactan en el mundo. A diferencia de las oscilaciones cíclicas, que suelen beneficiar a un sector en general, solo las empresas posicionadas «en el lado correcto» se beneficiarán de los cambios seculares.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE RIESGO PARA LOS INVERSORES?

Dados sus enormes efectos en el potencial de beneficios futuros, vencer el riesgo secular es fundamental para invertir con éxito. Confiar en la tradicional reversión a la media de las empresas es más difícil que en el pasado, especialmente para los inversores en value. Una empresa que haya sufrido dificultades en el pasado debido a una pérdida de cuota de mercado o crisis cíclica puede cambiar el rumbo con un nuevo equipo directivo o una recompra de acciones, contribuyendo a la reversión a la media. Pero para las empresas afectadas por el riesgo secular se hace más difícil.

Es importante encontrar empresas afectadas por el riesgo secular, porque sus beneficios pueden disminuir mientras sus múltiplos de valoración se reducen considerablemente. La aparición de un riesgo secular supone un gran impulso para la inversión activa y constituye un obstáculo para la inversión pasiva en los próximos cinco a diez años.

No es momento para que los inversores pongan el piloto automático, ya que la diferencia entre las empresas que impulsan la disrupción y las que la sufren puede ser importante. Como gestores activos con un equipo de análisis consolidado, tratamos de entender estas fuerzas seculares y encontrar empresas que se beneficien del cambio, ya que pueden ofrecer grandes recompensas a los inversores.

Creemos que hay oportunidades en empresas cuidadosamente seleccionadas, de las que tenemos perspectivas específicas sobre su mejora potencial de los futuros resultados económicos y por las que tratamos de no pagar demasiado.

En un mundo caracterizado por cambios importantes en diversos sectores, empresas y los propios mercados, ¿cómo pueden los inversores diferenciar entre los cambios que son cíclicos o determinar si se está produciendo un cambio estructural más profundo?

¿CAMBIOS A CORTO PLAZO O MOVIMIENTOS ESTRUCTURALES?

Las olas de disrupción que afectan a la economía y la sociedad no tienen precedentes en cuanto a tamaño y velocidad. Tratamos de detectar fuerzas seculares a largo plazo que actúen en los mercados.

Estas no deben confundirse con las oscilaciones cíclicas a corto plazo que pueden generar beneficios o pérdidas en un trimestre determinado, pero que nos dicen muy poco sobre el potencial de una empresa para crear riqueza a largo plazo para sus accionistas.

En el sector tecnológico en concreto, esa distinción puede ser especialmente importante en 2019, tras un fuerte auge cíclico del sector industrial en los años anteriores.

El mayor crecimiento global y los incentivos fiscales han permitido a las empresas aumentar su gasto en software, hardware y servicios. Sin embargo, estos factores son motores de crecimiento a corto plazo en general, no específicos de ningún comportamiento fundamental relacionado con una empresa.

EL PODER DE LAS FUERZAS SECULARES

Si miramos más allá de las oscilaciones cíclicas, creemos que la innovación ha liberado potentes fuerzas de mercado seculares cuyos efectos son más fuertes que el difícil entorno macroeconómico que perjudica a algunos sectores.

El riesgo secular es la aparición de una nueva fuerza competitiva, avance tecnológico, cambio en los hábitos de consumo o cambio normativo que es estructural y a largo plazo. Para las empresas en el lado equivocado del cambio, aquellas perjudicadas por la disrupción, el riesgo secular provoca unas menores tasas de crecimiento de los ingresos, una reducción de los márgenes o una compresión de los múltiplos de valoración. Esto no es algo cíclico ni una pérdida de cuota de mercado temporal, sino que es estructural. Creemos que en los próximos diez años el crecimiento de los ingresos, el crecimiento del beneficio por acción y el múltiplo de valoración de estas empresas afectadas por la disrupción serán inferiores a los de la última década. Según nuestro análisis, el riesgo secular afecta a aproximadamente el 31% del del mercado bursátil estadounidense, comparado con el 20% de hace dos años. Además, el 35% (comparado con el 24% de hace dos años) de los beneficios del S&P 500 se derivan de empresas que se enfrentan al riesgo secular.*

Esto indica la ubicuidad de la disrupción y el ritmo al que las fuerzas disruptivas impactan en el mundo. A diferencia de las oscilaciones cíclicas, que suelen beneficiar a un sector en general, solo las empresas posicionadas «en el lado correcto» se beneficiarán de los cambios seculares.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE RIESGO PARA LOS INVERSORES?

Dados sus enormes efectos en el potencial de beneficios futuros, vencer el riesgo secular es fundamental para invertir con éxito. Confiar en la tradicional reversión a la media de las empresas es más difícil que en el pasado, especialmente para los inversores en value. Una empresa que haya sufrido dificultades en el pasado debido a una pérdida de cuota de mercado o crisis cíclica puede cambiar el rumbo con un nuevo equipo directivo o una recompra de acciones, contribuyendo a la reversión a la media. Pero para las empresas afectadas por el riesgo secular se hace más difícil.

Es importante encontrar empresas afectadas por el riesgo secular, porque sus beneficios pueden disminuir mientras sus múltiplos de valoración se reducen considerablemente. La aparición de un riesgo secular supone un gran impulso para la inversión activa y constituye un obstáculo para la inversión pasiva en los próximos cinco a diez años.

No es momento para que los inversores pongan el piloto automático, ya que la diferencia entre las empresas que impulsan la disrupción y las que la sufren puede ser importante. Como gestores activos con un equipo de análisis consolidado, tratamos de entender estas fuerzas seculares y encontrar empresas que se beneficien del cambio, ya que pueden ofrecer grandes recompensas a los inversores.

Creemos que hay oportunidades en empresas cuidadosamente seleccionadas, de las que tenemos perspectivas específicas sobre su mejora potencial de los futuros resultados económicos y por las que tratamos de no pagar demasiado.

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Información importante.
*Fuente: T. Rowe Price, febrero de 2019.
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Número 12
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